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Productividad en tiempo de Confinamiento

No son momentos nada fáciles, creo que eso lo tenemos todos claro. Cada uno de nosotros está viviendo una situación personal diferente a la habitual y estamos separados de seres queridos. Estoy convencida de que lo hemos intentado afrontar de la forma más positiva posible pero ya ha pasado una semana des de que entrara oficialmente el estado de alarma y, por tanto, el confinamiento. Por eso, creo que ahora es el momento adecuado de deciros que no tenéis porque estar bien.

Las redes sociales, que tantas veces se utilizan como desconexión, nos recuerdan una y otra vez la situación pero, a su vez, nos dan coraje para luchar. No obstante, creo que hay que tener claro que son una fuente de comparación que provoca inseguridad e insatisfacción. Como siempre, la gente comparte la parte positiva y da una imagen más buena de lo que es realmente, siendo productivos a diario de diferentes formas: haciendo ejercicio, creando contenido para entretenernos, siendo creativos, haciendo recetas espectaculares, ordenando y limpiando sin cesar, etc.

Aún en un momento de parón sentimos esa necesidad de productividad. No os confundáis, no está mal serlo, es normal que las ganas de hacer cosas diferentes y ser creativos fluyan en un momento en el que tenemos todo el tiempo del mundo y no tenemos presión. Puede que las redes sociales estén ejerciendo esta presión y, hoy, quería trasladaros la idea de que no está mal NO ser productivos.

La situación actual nos ha obligado a parar, a dejar en un segundo plano todo lo que antes era prioritario, por lo que os animo a aprovecharlo pasando tiempo con los seres queridos con los cuales estáis haciendo el confinamiento, a pasar tiempo con uno mismo, a descansar, a relajaros, a reflexionar sobre las cosas positivas y negativas de vuestra rutina antes de que todo esto pasara y aprender de ello. Disfrutad de NO HACER NADA, de aburriros: ¿cuánto tiempo hacía que no teníamos tiempo ni para aburrirnos? Cuando hayamos aceptado que mirar una temporada entera de esa serie que teníamos pendiente, leer un libro, tomar el aire libre y/o el sol en nuestro balcón / jardín, NO es perder el tiempo sino más bien recuperar el que hemos perdido, podremos apreciar la oportunidad que nos brinda este parón.

Relacionado con ello está la actitud con la que afrontemos estas semanas. Dentro de lo posible, hay que afrontarlo con positividad pero es normal tener sentimientos de miedo, incertidumbre, rabia y tristeza. Es un buen momento para aprender a reconocer nuestras emociones y aceptarlas, dejar que fluyan. Vivimos inmersos en una sociedad que va a un ritmo tan acelerado que no tenemos prácticamente tiempo para la introspección y lo básico para todo lo demás es estar bien con uno mismo. No obstante, para evitar que estos sentimientos nos gobiernen la gran parte del día hay que poner en marcha una serie de estrategias, algunas de las que recomiendan los Colegios Oficiales de Psicólogos de las diferentes comunidades autónomas son:

  • Infórmate de la situación solo a partir de canales de información oficiales y contrastados; y evita la sobreinformación, no quieras saber sobre el tema todo el tiempo.
  • Mantente conectado con las personas más allegadas.
  • Distráete y relájate a partir de respiraciones, yoga, etc.; mantente activo haciendo ejercicio, ya sea a partir de rutinas de gimnasio o simplemente bailando; disfruta del ocio a partir de conciertos en streaming, museos virtuales, series y películas, juegos de mesa, etc.

A estas ideas remarcar la necesidad de establecer una pequeña rutina para estas semanas y marcarte unos objetivos realistas y fácilmente alcanzables a diario. Es importante dejar tiempo para esas actividades consideradas “no productivas” y contemplar las rutinas de autocuidado e higiene personal. Esta rutina permite ir día a día y controlar mejor esos pensamientos intrusivos que nos provocan esos sentimientos de miedo, incertidumbre, rabia y tristeza.

En conclusión, escucha más a tu cuerpo estos días y actúa en función de éste para facilitar la situación con la que nos ha tocado vivir esta semana y con la que, probablemente, viviremos en las próximas.

– Mi nombre es Joana y tengo la gran suerte de haber nacido en Mallorca en el año 1995. Soy graduada en psicología por la Universidad de las Islas Baleares y formo parte de un Equipo de Orientación Educativa Psicopedagógica que da atención a varios colegios de infantil y primaria. ¡Espero poder aportar mi granito de arena con esta reflexión!

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